top of page

GUARDO

Foto del escritor: Adriana Emilia Guerrero Vierma
Adriana Emilia Guerrero Vierma
30 jul 2020
2 min de lectura

Quien se guarda la vida se pierde el cielo.

Con el paso del tiempo nos vamos volviendo especialistas en guardar, y llenamos nuestros espacios con un sin fin de cosas que conservamos "por si acaso..." y que posiblemente no volvamos a usar; y puede pasar que de tanto guardarlas se dañen. Lo mismo puede pasar con la vida.

La vida es un don que viene de Dios y a Dios vuelve; y mientras esto pasa ¿qué?, es decir, mientras no retornamos al Padre ¿cómo vivimos?

Particularmente yo no quiero vivir guardándome nada; siendo que la vida es un don de Dios, que no me pertenece a mí, entonces, ¿cómo es que la guardo solo para mí?

Quiero dar mi vida, compartirla, es más no solo compartirla, entregarla; que mi vida sea también un don para otros, que pueda dar todo de mi.

Cuando comprendemos que somos de Dios, que de Él venimos y a Él volveremos, es mucho mas sencillo entender que en realidad no nos estamos dando a nosotros mismos, que a fin de cuentas será el mismo Dios dándose a través de nosotros; viviremos sabiendo que somos instrumento de su gracia, que somos signo de su presencia en medio del mundo.

Piensa que ningún árbol da frutos para si mismo, del mismo modo nosotros, que lo que hagamos, que lo que salga de nosotros sea siempre en beneficio de los demás y Dios se encargará de colmar nuestra alma; podemos pensar también que nuestra vida es como el agua, que necesita correr, un agua que se queda estancada se daña, en cambio si fluye se conserva y se conecta con un océano inmenso donde convergen todas las aguas, igual es nuestra vida.

Que sepamos entregarnos, que no nos guardemos para nosotros mismos, al estilo de Jesús. Que nuestra existencia sea en Dios, por Dios, con Dios, para Dios; para que por donde pasemos quede siempre el rastro de Dios y no el nuestro.

Para ir al cielo hay que dar la vida.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

1 comentario


Noris Marilyn Montes De Oca de Herrera
Noris Marilyn Montes De Oca de Herrera
30 jul 2020

Excelente reflexión!

Cuando aprendemos a donarnos para los demás entendemos cuál es el verdadero sentido de la vida, esa búsqueda por lo material no es otra cosa que una insatisfacción constante; porque nada nos llena, ya que le verdadera búsqueda en éste peregrinar es la de nuestro Señor, sólo cuando lo entendemos , al igual que muchos conversos es cuando comprendemos qué lo que verdaderamente buscamos es nuestro creador ;sólo entonces aprenderemos a vivir como San Pablo decía: " Ya no soy es Cristo quien vive en mí". Permítamos que Jesús sea quien guíe nuestros pasos y encontraremos la verdadera felicidad en el amor al prójimo a través del servicio!

Me gusta
bottom of page