PERMANEZCO
Actualizado: 7 ago 2020
En la vida vamos poniendo empeño en realizar nuestros anhelos y con toda la fuerza que hay en nosotros intentamos cumplir cada una de nuestras metas, y con el corazón hacemos nuestro mayor esfuerzo.
Y quizá sin darnos cuenta hemos entregado el corazón en proyectos efímeros, pasajeros, que cuando terminan nos dejan un sinsabor dentro.
Dice el Salmo 62 "si vuestras riquezas crecen, no les deis el corazón" ¿por qué? simple, se acaban, terminan y con ello habrás desgastado el corazón por una causa pasajera. Y podemos preguntarnos ¿dónde permanece mi corazón? ya que teniendo conocimiento de esto sabremos si estamos cultivando para lo eterno o no.
Si ponemos el empeño en las causas eternas no nos veremos defraudados nunca, nuestro corazón se fortalecerá y no se gastará, sino que alcanzara plenitud.
Desde hace mucho tengo muy claro el deseo tan grande que tengo del cielo, y puedo decir que es ese mi tesoro; sin embargo es una lucha constante, en el día a día es fácil distraerse del objetivo, no solo por circunstancias, sino también personas que quieran influir en nuestra manera de pensar o de actuar.
Con respecto a esto último te comparto una anécdota:
-Un día iba yo de carrera (como casi siempre), y una de mis hermanitas más ancianas estaba paradita en la puerta de la Capilla, y al pasar por ahí me llama.
-Yo casi sin ánimos (por la prisa que llevaba) me regrese, ella me tomo fuerte de la mano y me señalo el Sagrario diciendo:
-"Mire, ahí esta Jesús, agárrese fuerte de Él y no se deje sugestionar por nada, ni por nadie"
-La verdad quedé sin palabras, le di un beso en la frente, le di las gracias y seguí con mi carrera (pero claro, pensando en lo que me dijo).
Cuanta verdad encontré en aquellas palabras, si Jesús es mi tesoro, si el cielo es mi meta ¿por qué me prendo de otras cosas? ¿por qué desestimar mi tesoro o mi objetivo por lo terreno? Te cuento que con mucha seguridad sé cuál es mi tesoro, por lo que nada en esta tierra puede hacerme permanecer fuera de Él.
Te invito a que descubras donde esta tu verdadero tesoro, ese que no se acaba, que no termina, ese que es eterno, y que una vez que lo encuentres permanece ahí, entrégale todo tu corazón para que vivas la plenitud del Amor.
"Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón" (Mt. 6,21)




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