PERCIBO
Actualizado: 30 jul 2020
Todos percibimos a Dios de forma distinta, y según esa percepción que tengamos de Él será nuestro trato para con los demás; del mismo modo se puede decir que según como tratemos a los demás hablará de nuestro trato con Dios (y esto es lo que realmente habla de nosotros).
Parece complejo, pero no lo es, es decir, quien ha experimentado en su vida el amor de Dios permitiendo que abrace todo su ser (aún en medio de las tormentas) no puede entonces tratar a los demás de forma distinta, simplemente brotara lo que ha experimentado de Dios.
Hay quienes tienen una idea de Dios castigador, riguroso, distante, etc. En consecuencia el trato para con los otros será de la misma manera.
Sabemos que esta idea que tenemos tu y yo de Dios no aparece de la nada, sino que la vamos construyendo a lo largo de nuestra vida, donde influyen las experiencias vividas, pero sobre todo la forma en como las afrontamos; por lo que es posible que se modifique con el paso del tiempo y con las vivencias que tengamos.
Puede pasarnos que en medio de las dificultades de la vida pensemos en "Dios mío, ¿por qué me pasó esto a mí?" o "¿Dónde estabas? -cuando pasó tal o cuál cosa-", entonces es cuando a nosotros viene esa imagen de Dios que castiga, que parece ser indolente, ajeno a nuestras necesidades; en lugar de eso es cuando debemos recordar que el amor de Dios es grande e infinito y que cada situación vivida es permitida por Él para nuestra santificación, para que le busquemos más, para que le experimentemos como nuestro único consuelo.
En fin, pensar en esto es una buena manera de hacer un examen particular (quiero decir que no empecemos a ver como el otro trata a los demás o como es su relación con Dios). Es una invitación a estar atentos, vigilantes sobre nosotros mismos, que podamos darnos cuenta de nuestro paso por la vida de los otros y sobre todo del paso de Dios por nuestra vida.




Muy linda tu reflexión me encanta y sobre todo en esta pandemia mas que nunca Dios se nos revela y me demuestra que realmente "las cosas de Dios hay que tomarlas en serio "PJM y muchas veces sabemos que nos salvamos en racimo pero necesitamos esa conexión personal con él, para poder entender mejor a los demás y saber por donde ayudar y hasta donde, Dios nos ama tanto y nos habla a cada uno en nuestro propio idioma, cada uno desde su propia vocación descubre lo que quiere él de nosotros y de que forma ayudar al otro agarrados de su mano.
Muy cierto, éste tiempo sobre todo nos ha enseñado a hacer introspección; a preguntarnos: Cómo es mi relación con Dios y con los hermanos?
Y también a respondernos y ejercer acción a corregir nuestro comportamiento y sobre todo a dejarnos guiar por el Señor.
Como lo cita su primer mandamiento " Escucha Israel" y nosotros a ejemplo de nuestra madre del cielo responder con un " Hágase"